4 tips para nunca más decir “el lunes empiezo a correr”

 

Que tire la primera piedra la persona que nunca en su vida haya dicho “el lunes empiezo a correr” pero no dijo de que mes ni de que año jajaja.

 

¿Te dijiste alguna vez esto a ti mismo? ¿Te ha pasado que llega ese punto en el que te sientes tan lento y pesado que aparentemente decidido te pones la meta de salir a correr, pero nunca lo llegas a concretar? A mí me ha pasado, y la verdad es que ya perdí la cuenta de cuantas veces empecé con mi hábito saludable de salir a correr todas las mañanas y que no me duró ni una semana.

 

Antes de crear el blog y comprometerme mucho más con el deporte, salía a correr de forma muy esporádica y, por lo general, sólo lo hacía para la foto jaja (mi buen amigo Chris no me dejará mentir). Si ese es actualmente tu caso, aquí te comparto cómo fue que hace unos cuantos meses empecé a formarme el hábito (esta vez sólido) de salir a correr todas las mañanas y así llevar un estilo de vida más saludable.

 

1. Es necesario tomar conciencia

No hay forma de que una persona salga a correr todos los días si no tiene bien definido su por qué. Piensa un momento y respóndete a ti mismo: ¿Por qué quieres salir a correr? ¿Por qué quieres dejar la comodidad de tu hogar para irte por allí a sudar un rato? ¿Será por salud, calidad de vida, más energía, apariencia física, o qué?

 

Cualquiera que sea tu razón para empezar a correr, sólo asegúrate de que ésta sea lo suficientemente poderosa para que pueda sostenerte en los días difíciles, porque créeme, llegarán 😉

 

El día que entendamos que hacer deporte es una forma de decirnos a nosotros mismos que nos amamos incondicionalmente, ese día desaparecerán todas las excusas que nos hemos impuesto hasta el momento.

 

2. De menos a más

No se trata de mirarnos un día en el espejo y decir: “Dios mío, qué gorda estoy, desde mañana me pongo a hacer dieta y a correr”. Muchos de nosotros sabemos, probablemente por experiencia propia, que los cambios así de radicales no funcionan y que no son sostenibles en el tiempo. ¡Simplemente hagámoslo step by step y disfrutemos del proceso!

 

En mi caso particular, lo primero que hice fue dejar poco a poco el azúcar, las gaseosas, las harinas, la comida chatarra y el alcohol. Este proceso tardó alrededor de 2 años hasta que finalmente me decidí por implementar poco a poco el deporte a mis actividades diarias, es decir, un par de veces a la semana pero nada que implicara mucho esfuerzo.

 

3. Influencias bloggeras

Hace un tiempo empecé a seguir a ciertas figuras públicas del mundo fitness a través de sus redes sociales, y la verdad es que esto me ayudó muchísimo a inspirarme porque veía todos los días cómo mantenían un estilo de vida realmente saludable. Así, empecé a seguir a la genia de Jillian Michaels, Heidi Powell, y mi favorita de todas, la australiana Kayla Itsines.

 

 

Estas hermosas mujeres me ayudaron enormemente a sacar mi ropa deportiva del closet para empezar a entrenar. El simple hecho de ver sus fotos y videos hizo que de una u otra forma yo me sintiera tan pero taaaaan incómoda y culpable por no entrenar en serio, que un buen día me dije a mí misma: “yo también quiero llegar a amar el deporte, sentirme más saludable y ser cada día más fuerte”.

 

4. Soporte emocional

A veces es más fácil hacer algo si estamos acompañados, por eso es que hay muchas personas que eligen un partner para salir a correr, lo cual me parece una fabulosa idea sobre todo si estamos empezando. Ahora, si ese partner ya es deportista, ¡mucho mejor!

 

¿Pero qué pasa con las personas que no tenemos a nadie cerca con quién salir? 🙁

 

Como ese era precisamente mi caso, le pedí una persona muy cercana a mí que nos pusiéramos de acuerdo para levantarnos todos los días en simultaneo, tipo cinco de la mañana. La promesa era salir a entrenar cada uno por su cuenta y al finalizar enviarnos el uno al otro un pantallazo con nuestros resultados. Para ello decidí utilizar la aplicación Runkeeper, la cual te indica la cantidad de kilómetros corridos, la duración, el ritmo promedio y las calorías quemadas.

 

Así fue como empecé a formarme el hábito 🙂 Hoy por hoy me gusta mucho salir a correr y ver cómo poco a poco voy mejorando mi ritmo promedio. Recuerdo que el primer día corría más lento que una tortuga y hoy que ya han pasado algunos meses, he mejorado bastante mi rendimiento.

 

Lo chévere de hacer esto es que cuando ya se te metió el “bichito” de salir a correr, eres capaz de correr con o sin partner. Te vuelves independiente.

 

No me considero una experta pero espero de todo corazón que estas breves líneas les hayan servido para que muy pronto ustedes también se animen a hacer deporte. Si sienten que el camino puede ser a veces muy complicado no dejen de leer ¿Con ganas de abandonar? Sigue estos 5 consejos para mantenerte motivado.

 

¡Mucha suerte!

 

😉

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