¿Como me volví “eco-friendly” en una ciudad tan caótica como Lima?

 

Hola,

 

Hoy día por fin, después de muchas lunas, he vuelto a escribir. Se que va a sonar a excusa, pero la verdad es que he estado tan enfocada en mi trabajo y en otros proyectos personales este último año, que poco a poco fui restándole tiempo a mi blog. ¡Espero mejorar! 😊

 

El caso es que han pasado muchas cosas interesantes y hoy quise compartirles una de ellas, que como ya habrán podido adivinar por el título de este artículo, es que me volví “eco-friendly”.

 

Las personas más cercanas a mí saben que poco después de terminar la universidad me compré una camioneta que para mí era ver realizado el tan ansiado sueño del auto propio. Sin embargo, por esas cosas que tiene la vida, tuve que vender mi camioneta con tan sólo 4 meses de uso. Fue un golpe duro no sólo a nivel sentimental si no también a nivel económico, puesto que recién en ese momento realmente supe lo que es la depreciación de ese tipo de bienes. Perdí más de $10,000.

 

Luego de tener esa desagradable experiencia, tuve que volver a acostumbrarme a andar en taxis y en uno que otro bus de transporte público. Así pasaron años, y por más que ahora podría comprarme otra camioneta, sigo moviéndome en taxis y a través del ineficiente sistema de transporte público de mi ciudad, o al menos eso hacía hasta hace unos meses.

 

Resulta que gracias a un compañero de trabajo, supe que podía solicitar a la municipalidad de mi distrito de residencia, un código que me permitiese trasladarme en bicicleta de forma gratuita todos los días.

 

¿Cuál es mi rutina?

 

Lo que hago es ir al trabajo en auto particular al estilo “uberpool” para así optimizar un poco de tiempo en las mañanas que siempre me quedan algo cortas, además que de paso genero menos congestión/contaminación porque en un solo auto viajamos 4 personas que vivimos en el mismo condominio.

 

Tengo la suerte de que mi oficina se encuentre muy cerca de una estación de bicicletas de la municipalidad de San Borja. Así, procuro terminar temprano mi día laboral para ir allí a recoger una bici que me lleve a casa a través de toda la ciclo vía que une San Borja y Santiago de Surco.

 

¿Cuáles son las ventajas?

 

  • Me relaja.
  • Me hace ahorrar mucho tiempo muerto en el tráfico.
  • Me ayuda a mantener mi peso.
  • Me permite ahorrar dinero.
  • Me hace feliz.

 

¿Cómo me animé a hacerlo?

 

Primero, tuve que dejar atrás algunos paradigmas (por ejemplo: ya no estás en edad de andar en bici, cómo vas a hacer eso si tú eres profesional, ¿acaso no te alcanza para un carro?, andar en bici sólo se da de forma segura en Europa, etc.), jajaja. Lo que más me pegaba duro era el paradigma sobre lo de ser profesional; sin embargo, recordé que en mi viaje a Europa del año pasado vi que muchas personas de mi edad, profesionales, con buenos trabajos y con las mismas condiciones que yo, se movían en bici como si fuera la cosa más natural del mundo. ¿Por qué yo no?

 

Por otra parte, rondaba en mi cabeza la idea de que algún desequilibrado mental me molestara en la calle (porque nunca faltan); sin embargo, afortunadamente las zonas que cubro con la bici son bastante tranquilas y casi no he tenido ese tipo de inconvenientes; y aunque los tuviera, no dejaría hacer algo tan genial sólo por un par de personas sin respeto ni educación. ¡A hacer oídos sordos a comentarios fuera de lugar y/o machistas!

 

¿Qué necesito para empezar?

 

  1. Actitud.
  2. Una buena bici, no interesa si es propia o prestada (en mi caso siempre trato de elegir la bici que se encuentre en el mejor estado posible: con buenos frenos, campana y una canastita para llevar mis cosas).
  3. Una ruta segura.

 

Pensé en agregar a la lista un “casco” pero la verdad es que yo no lo uso porque no lo siento necesario. Simplemente hay que ir con cuidado y estar atento a las señales de tránsito. Si viajas con música, nunca subas el volumen muy alto para no desconectarte de tu entorno.

 

¿Me volveré a comprar una camioneta alguna vez?

 

Sí y sólo sí algún día me reproduzco! Tener un bebé es una responsabilidad enorme y sólo en ese caso sí considero necesario una movilidad particular por un tema de seguridad para la criaturita. Uno nunca debe decir nunca, lo sé; sin embargo, a la foto de hoy procrear no está en mis planes (primero que alguien me presente al futuro esposo por favor, jajaja). Si alguna vez te has quejado del tráfico, esta es tu oportunidad para decirle adiós a esas horas poco productivas en la Av. Javier Prado 😛

 

¡Espero que mi historia te haya animado un poquito a usar una bici por tu ciudad!

 

Un abrazo y hasta la próxima.

 

Celeste

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Me llamo Celeste, vivo en Lima – Perú y tengo 29 años. Creé este blog para contar mi historia de cómo perdí 15 kilos en menos de un año. ¡Bienvenido!