El dulce veneno del azúcar y los 5 beneficios de dejarlo

 

Cuando era una niña, mis hermanos y yo compartíamos lindos momentos con nuestra madre a la hora de preparar postres juntos. Ella era la que dirigía la operación y a cada uno de nosotros nos tocaba encargarnos de algún ingrediente, el cual debíamos echar a la mezcla de la masa para las tortas de forma oportuna. El resultado era un rico pastel que muy contentos nos devorábamos ese mismo día y muy pronto ya estábamos pensando en cuál sería el siguiente manjar.

 

¡Así pasaron años! Años que fuimos muy felices comiendo todos esos postres. Y no solo eso, también comíamos todo tipo de golosinas como papitas (Pringles nuestras favoritas), chizitos, caramelos, chocolates, Nerds (debo reconocer que hasta ahora se me hace difícil rechazarlos), chicles en polvo, gomitas, y un laaaaaargo etc.

 

¿El resultado? Una niña obesa y totalmente adicta a los azúcares.

 

Cuando crecí, era parte de ese grueso grupo de personas que le echa 5 o 6 cucharadas de azúcar a su café o a cualquier otra bebida. Era adicta a las gaseosas (de hecho me tomaba una botella diaria), y no podía dejar de comer todo tipo de harinas y dulces, especialmente chocolates. ¿Te ha pasado, o te pasa, similar?

 

Después de varios años envenenándonos, un buen día empezó a surgir una conciencia muy fuerte respecto a la salud en nuestra familia, por lo que poco a poco fuimos dejando el azúcar para siempre.  Realmente comprendimos que ésta es una de las sustancias más consumidas en todo el mundo y que, paradójicamente, es una de las más nocivas que puedan existir.

 

Está comprobado que el azúcar (blanco/refinado) disminuye en el largo plazo nuestra calidad de vida y causa un sinfín de problemas de salud, por el ejemplo, la diabetes y el sobrepeso.

 

Al eliminar los azúcares de nuestra dieta, los principales beneficios fueron:

 

Beneficio nº. 1: Aumentamos nuestros niveles de energía y redujimos nuestra loca ansiedad por comer

El azúcar (o glucosa) es la fuente principal de energía de nuestro cuerpo, pero si bien es cierto es algo que sí o sí necesitamos para enfrentar el día a día, no es bueno tener demasiada en nuestra sangre.

 

Esta es la causa principal de por qué a veces (por no decir siempre) sentimos un cansancio alucinante por las mañanas. Si comemos cosas que contienen mucho azúcar blanco refinado, podremos tener energía durante al menos una hora, pero como a nuestro cuerpo no le gusta tener exceso de glucosa en su sangre, lo suprime segregando insulina y convierte ese azúcar en grasa. Nuestro cerebro se queda sin glucosa y allí es cuando nos quedamos sin energía.

 

Beneficio nº. 2: Le dijimos adiós a las caries

Quien diga que nunca ha tenido caries probablemente este mintiendo jiji. La verdad es que las bacterias en nuestra boca son muy felices cuando las alimentamos con azúcares, así que si deseamos conservar una bonita y saludable dentadura, además de ahorrarnos varios cientos de dólares con un dentista, dejemos de consumir azúcar y todos sus derivados as soon as posible 😉

 

Beneficio nº. 3: Notamos que nuestra piel se veía más linda y suave

Según lo que me enseñó mi nutricionista, el consumo elevado de azúcar puede interferir con la producción de elastina y colágeno, los cuales son las dos principales proteínas que necesita nuestra piel. Si no queremos envejecer prematuramente y/o tener otras complicaciones en la piel, nuevamente, debemos dejar de abusar del azúcar.

 

Beneficio nº. 4: Bajamos de peso (lo mejor)

La verdad es que los alimentos azucarados suelen tener también altos niveles de grasas, calorías y carbohidratos, los cuales ya sabemos de sobra que son las principales causas del aumento de peso.

Cuando yo dejé el azúcar en serio, noté que había perdido una talla de pantalón en 3 meses.

 

Adicionalmente….

No fue mi caso, pero otro de los beneficios de dejar de consumir azúcar es que se reduce considerablemente el hecho de sufrir diabetes tipo 2 y/o otras enfermedades del corazón.

 

Sucede que cuando la glucosa entra muy rápido y en grandes cantidades a nuestra sangre, provoca que el páncreas segregue mucha insulina para hacer que dicha glucosa llegue a nuestros órganos, y esto a su vez hace que el páncreas entre en una situación de estrés que lo hace menos eficiente. El resultado es que en el corto plazo no podrá asimilar bien los alimentos y en el largo plazo influirá en la aparición de la diabetes.

 

Dejar de tomar bebidas gaseosas es vital, ya que según estudios, una lata de gaseosa promedio contiene aproximadamente 10 cucharaditas de azúcar. ¡Toda una bomba de tiempo!

 

La solución

Todo cambio brusco no tiene resultados porque al poco tiempo (días) uno normalmente vuelve a lo mismo. Por eso, lo mejor que podemos hacer para dejar de envenenarnos con el azúcar, es quitarlo de nuestra dieta de forma gradual. Así ni lo notarás y el proceso será mucho más sencillo.

 

Comienza reemplazándolo por alternativas más saludables como el jarabe de arce, miel cruda o panela. Obviamente, sin abusar. Una vez que lo logres, comienza por reducir las cantidades hasta llegar a cero. Sé que probablemente te suene difícil, y efectivamente así será al principio, pero luego de un tiempo verás cómo tu cuerpo notará el cambio.

 

En mi caso particular, hoy en día ya no consumo ninguna bebida con azúcar, ni limonadas, tés o incluso el mismo café, el cual ahora me sabe mucho más rico pasado y sin nada adicional. Cuando voy a algún restaurante, lo que hago la mayoría de las veces es pedirme agua al tiempo y con eso es suficiente, a menos que esté celebrando algo especial y me pida una copa de vino jiji.

 

Créeme, uno se acostumbra y nuestro cuerpo lo nota. Así que, por nuestra salud, ¡a dejar el dulce veneno del azúcar que tan insistentemente la industria de los alimentos procesados nos ha hecho creer que la necesitamos! 😉

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